problemas de amigdalitis

Amigdalitis: Una inflación con múltiples síntomas Este virus es uno de los más vistos en la población infantil
Santiago. Si tiene dificultad para tragar sus alimentos, le duele la garganta, tiene fiebre, dolor de cabeza y estómago, puede ser que esté afectado de amigdalitis, o inflamación de las amígdalas.
La amigdalitis es una inflamación de las amígdalas, esas masas de tejido carnoso que cuelgan a ambos lados de la parte posterior de la garganta, cuya función consiste en ayudar a luchar contra los gérmenes que entran al cuerpo a través de la boca.
La otorrinolaringóloga María Hued, del Hospital Metropolitano de Santiago, explica que con este padecimiento las amígdalas se engrosan o inflaman y adquieren un color rojizo, pudiéndose recubrir de una capa de secreciones amarillas, blancas o grises.
Esta patología es generalmente producida por virus y bacterias altamente contagiosas como son el Estreptococo Betahemolitico del Grupo A (EBGA), comúnmente llamada “Streptococcus pyogenes” (la causa más común de la amigdalitis son los adenovirus, el virus de la influenza o gripa, el virus Epstein-Barr, los virus parainfluenza, los enterovirus y los virus del herpes simple.
Explica que, todos los tipos de amigdalitis son contagiosos. Esta infección se suele contagiar de una persona a otra mediante el contacto con las secreciones de la garganta y de la nariz.
“Cuando la enfermedad es causada por la bacteria Streptococcus pyogenes, ésta se dispersa por contacto directo y cercano con la persona infectada, por las vías respiratorias (cuando tosen o estornudan). Ocasionalmente con comida contaminada, especialmente leche o productos lácteos, pueden resultar en brotes”.
El periodo de incubación es difícil de determinar, puesto que generalmente los síntomas comienzan a aflorar después de la primera semana. Pacientes sin tratamiento son más infecciosos por dos a tres semanas después de haber sido infectados.
También es posible que alguien lleve la bacteria Estreptococcus, que es la causa más común de amigdalitis, sin presentar ningún síntoma de la infección. Esta persona actúa como un “portador” y puede transmitir la infección a otra persona.
Mantenerse a distancia de cualquier persona con amigdalitis o dolor de garganta, puede ayudar a prevenir esta infección. Debe asegurarse de practicar las reglas de higiene como lavarse las manos frecuentemente, no compartir los utensilios; vasos, cubiertos ni cepillos con cualquiera que tenga amigdalitis o dolor de garganta.
La experta dice que, el tratamiento médico de la amigdalitis depende de si está o no provocada por un virus o por bacterias del género estreptococo del grupo A. Los médicos a menudo son capaces de percibir la diferencia inspeccionando las amígdalas, y pueden detectar las bacterias señaladas con un rápido cultivo de las secreciones faríngeas.
Tomar líquidos tibios, no caliente, puede ayudar. Jugo de naranja u otras bebidas cítricas no son recomendadas para consumir, ya que los ácidos en ellos pueden irritar aún más la garganta.
La amigdalitis causada por infección de la bacteria Estreptococcus puede tratarse con antibióticos, la viral puede tratarse con medicamentos antivirales.
Datos importantes
¿Qué consecuencias puede tener la amigdalitis? La doctora María Hued explica que la amigdalitis puede generar una infección de carácter agudo, casi siempre acompañada de fiebre, dolor, de un proceso generalizado, que a veces se complica con absceso periamigdalino, lo cual implica que, tras un intervalo de varios días sin síntomas, aparecen dificultad para tragar y dolor de garganta crecientes con dolor de oídos reflejo y dificultad para abrir la boca.
Se desarrolla fiebre elevada (39- 40ºC) y de forma rápida un cuadro de enfermedad grave, con fiebre reumática, trastornos cardíacos, renales, articulares o cualquier complicación local, como un absceso de cuello, un absceso de espacio prevertebral e intravenitis. Pero, la doctora aclara que, rara vez se complica en forma mortal, salvo que haya una complicación general. El tratamiento en la mayoría de las veces es quirúrgico. Las medidas habituales son: Reposo en cama, analgésicos, comida blanda, higiene bucal, consumo de líquidos, y las gárgaras con agua tibia y sal reducen el dolor.

FUENTE: DIARIOLIBRE.COM

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